Núremberg, Día 5 (III)


Tercer día de Núremberg y último día para disfrutar y visitar cosas de esta gran ciudad y coger experiencias antes de irnos. Si no sabes sobre Núremberg, te recomiendo que antes de leer esta entrada, leas las dos anteriores en las que hablo de esta ciudad. Tienes mi primer día aquí y mi segundo día aquí.

Decidimos levantarnos más tarde y tomarnos este día de relax. Fuimos echando un paseo hacia el centro de la ciudad, ver otra vez los monumentos, pero esta vez con más calma y de día. Lo cierto es que nos hizo muy buen tiempo y eso es de agradecer, ya que sitio en el que miraba en internet, sitio que me decía que Núremberg es una ciudad muy lluviosa. Esta vez si que entramos a la Iglesia de San Lorenzo, nos sorprendió que no tuvimos que pagar, era de entrada libre pero puedes si quieres reservar con un guía turístico, en español, para que te explique el monumento de forma detallada. Yo como de costumbre cuando veo cosas que me interesan suelo mirar en Internet.

Nos dirigimos a dos tiendas muy diferentes. La primera fue una tienda de souvenirs, llena de artículos típicos y recuerdos de la ciudad, ideal para llevar un pedazo de Nuremberg con nosotros. Allí, decidí comprarle a mi madre un imán de madera con un diseño tradicional, perfecto para añadir a su colección de imanes de madera. Después, nos dirigimos a otra tienda, una franquicia llamada NanuNana, que me recordó mucho a tiendas como Ale Hop o Tiger, pero con un toque característico de Alemania. Esta tienda está llena de productos originales, divertidos y a buen precio, desde decoraciones hasta utensilios para el hogar. Me sentí especialmente atraído por una pequeña sección de gnomos de estilo Tomte, figuras tradicionales nórdicas, y no pude resistirme a comprar dos. Ambos artículos fueron un recordatorio perfecto de nuestro paso por Nuremberg.

Después fuimos hacia el puente de Museumsbrücke, para tomarnos algunas fotos típicas con el río Pegnitz y el Schuldturm de fondo. Trás esto fuimos al la plaza central de Núremberg y nos paramos a mirar todos los puestecillos que había. Normalmente aquí ponen un mercado navideño, pero claro, nosotros fuimos en septiembre y los puestecillos había de todo, menos cosas de navidad como es de comprender. Pude encontrar unas especias que se le echan al vino caliente y le da un gusto diferente a la bebida. Además pudimos apreciar que a las 12 del medio día la Iglesia de Nuestra Señora, tiene un reloj que recuerda bastante al de Praga, ya que su forma de dar la hora es con un espectáculo de muñecos moviéndose. También en esta plaza, entramos en una tienda a comprar unas galletas que son enormes y por lo visto son típicas de allí (pero de esto hablaremos en otro post sobre comida).


Aquí estuvimos pensando si volver o no a subir para el Castillo de Núremberg, cosa que hicimos al final para entrar a algunas zonas comunes, sentarnos en los jardines y disfrutar del buen tiempo que nos estaba haciendo en ese momento, tomar algún tentempié y aprovechar para ir al servicio. Allí en el castillo había una cafetería abierta, pero el precio era un poco elevado, algo que es común en las cafeterías y tiendas aledañas que puedes encontrar en cualquier zona turística de cualquier ciudad.

Por último, volvimos hacia una taberna típica para comer cosas autenticas de la ciudad, después comimos un Bretzel relleno y retomamos hacia el hotel, para ducharnos, cenar e ir preparando las maletas para el día siguiente, que salía nuestro vuelo de regreso a España.

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