Núremberg y Stein, día 2 (II)


Algo que me sorprendió de Núremberg, fue que es una ciudad totalmente plana, lo que la hace muy cómoda para caminar y pasear por sus calles y lugares pintorescos. Por lo que decidimos ir andando (aún que es un poco locura) hasta Stein, un pueblecito colindante con esta ciudad. Decidimos ir hacia allí para poder ver el famoso castillo de Faber Castell. Para ir andado desde el hotel nos llevó al rededor de 1 hora de caminata, aunque es cierto que se camina cómodamente recomendamos que vayáis en transporte público, el metro es una muy buena opción pero es algo caro, comparado con el precio del transporte en muchas ciudades españolas.

De camino a Stein para ver el castillo, se puede contemplar el Fernmeldeturm Nürnberg, una torre de telecomunicaciones que da cobertura de varios canales. Es la estructura más alta de toda Baviera y tiene una altura de 293 metros.


Para visitar el Castillo, había que reservar un tour a través de la página web, pero justo la semana que nosotros fuimos no había visitas guiadas, la pena es que no se puede visitar por libre, pero aún así decidimos ir y ver los aledaños. Recomendamos mucho la visita, puesto que es un lugar que no está nada concurrido y casi nadie que viene a esta ciudad suele visitar, y lo cierto, que aunque no entres, los jardines y deleitarte con la estructura del edificio merecen que hagas una parada obligatoria. Si bien es cierto, que la visita por libre a los jardines y al pequeño museo que tienen junto con la tienda de souvenis es gratis, recomendamos que si tenéis la oportunidad de poder hacer una reserva la hagáis, ya que vimos fotos y nos quedamos con las ganas (un motivo por el que volver).

Tras andar y hacernos algunas fotos por el Castillo, decidimos visitar la tienda-museo del mismo. La visita a la tienda es fundamental si quieres ir al baño, te explican un poco la historia del monumento y tiene un mapa con todos los edificios y dependencias de la fabrica de lápices más famosa del mundo. Porque si por algo es conocido este lugar, es por ser el nacimiento de una de las marcas más famosas de lápices de colores para artistas. Con respecto a la tienda, si quieres comprar algún recuerdo es algo (por no decir bastante) cara, pero también dispone de cosas económicas para hacer algún regalillo a los más peques de la casa.


Después de esta visita, decidimos andar por las inmediaciones del río y sus casitas aledañas, todas típicas de estilo alemán. nos sorprendió lo bien cuidado y lo natural que estaba el río, con su arboleda, sus patos y con un camino cuidado. Un sitio bastante instagrameable si lo que se quiere es tener fotos para publicar en internet y es algo que te gusta. Está a escasos 2 minutos a pie y el paseo es bastante agradable. Por otra parte y también justo al lado está la fábrica donde se trabajan los lapices y materiales de arte de Faber-Castell, pero como nos paso con el Castillo, tampoco tuvimos suerte de concertar una visita guiada.


Posteriormente, nos propusimos volver para comer y seguir visitando la ciudad de Nuremberg. No fuimos hacia el centro sino hacia el este de la ciudad, ya que allí se encuentra todo lo relacionado con los discursos de Hitler y su partido. Esta ciudad fue la favorita del tirano para defender su gestión y sus atrocidades.

Si te gusta la historia contemporánea, no puedes dejar de visitar estos lugares, que de por si incluye lonas explicando toda la historia del lugar (En alemán e inglés). Actualmente el campo de zepelín es un circuito de karts y el lugar está regularmente conservado. Si que es cierto que ya se están acometiendo ciertos arreglos por la memoria histórica del lugar, pero bajo mi punto de vista son insuficientes.

Uno de los lugares por el que pasé fue el Hall del Honor que se encuentra en el parque de Luitpoldhain. Este lugar fue erigido para conmemorar a los 9.855 soldados de Núremberg muertos en la Primera Guerra Mundial.


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