Núrember, día 1 (I)
Esta es la primera vez que voy a un país europeo y no visito su capital, sino que visito otros lugares. Esta vez realicé un viaje por Alemania y decidí visitar la ciudad de Núremberg y otras ciudades y pueblos de Baviera, por lo que decidimos establecer esta ciudad como "sede" para dormir. Los otros lugares que visitamos fueron Stein, Forchheim, Bamberg, Wurzburgo y Rothenburg ob der Tauber. Para mi sorpresa, la verdad es que fue muy fácil desplazarse por Alemania en tren, pese a que iba con miedo de no saber hacer bien los transbordos y demás.
Núremberg es una ciudad histórica, pero sobre todo se recuerda por su historia más reciente con los juicios de Núremberg, ya que este lugar fue el favorito donde Hitler daba sus discursos. Sin embargo, no todo lo que hay en la ciudad es historia del siglo XX, sino que también tiene un montón de museos, rincones y lugares históricos con encanto, como la casa de Alberto Durero, uno de los mayores pintores del Renacimiento Alemán.
Lo primero que hicimos nada más llegar al aeropuerto fue abrir el paraguas (tremendo chaparrón que caía) y tomar el metro e ir derechos para el hotel. Tuvimos suerte de que nuestro vuelo llegó a las 9 de la mañana, así que teníamos tiempo de sobra para ir con tranquilidad, puesto que nuestra hora de entrada sería sobre las 3 p.m. Decidimos hospedarnos en el hotel The Niu Leo. Lo bueno que tiene este hotel, aparte del precio, es que tiene un supermercado justo enfrente y puedes comer en la habitación. Mención especial a la habitación, ya que de normal las habitaciones de hotel no te suelen incluir microondas, nevera y fregadero; en este sí, además de que en el mismo hotel, para poder subir por el ascensor o las escaleras, necesitas una tarjeta de las habitaciones activa para poder acceder, porque así, si viene alguien de fuera, no puede entrar a robar y da una sensación de mayor seguridad.
Cuando terminamos de realizar la entrada y demás, nos fuimos a ver algunos monumentos de la ciudad siguiendo con el plan que teníamos previsto. Vimos la iglesia de San Jacobo (Iglesia Evangélica) y justo en frente la Iglesia de Santa Isabel (Iglesia Católica), pero las vimos desde fuera ya que estaban cerradas, este lunes no vimos absolutamente ningún monumento en el interior, estaban todos cerrados por las horas a las que fuimos (a partir de las 6 de la tarde) y los lunes muchos monumentos cierran. Desde ahí fuimos a la iglesia de San Lorenzo, ya que se considera una de las iglesias más importantes de la ciudad, ya que se considera una de las "tres catedrales" góticas de la ciudad. Después de esta zona fuimos hacia el puente del Verdugo, un puente de madera y con un techado de madera. Su nombre de debe a que ahí estaba la residencia del verdugo de la ciudad en la edad media.
Desde el puente decidimos ir a la calle Weißgerbergasse, siendo este uno de los pocos lugares que se conservan intactos tras la guerra. Una calle con casas de madera típicas de Bavaria, decoradas en diferentes colores hacen que sea una calle muy singular en Núrember, además esta calle ofrece bares, galerías de arte y diferentes tiendas. Desde aquí fuimos a la iglesia de San Sebaldo, otra de las "tres catedrales" y la que le da nombre al barrio, sin duda un lugar que no puede faltar en tu ruta de esta lista. Siguiendo con la ruta fuimos hacia la muralla y la casa de Alberto Durero. Se encuentra en una plaza con encanto, puesto que tiene un pozo y un árbol central enorme.
Por último decidimos subir al mirador del castillo, que en un principio pensábamos que nos iba a costar trabajillo porque la cuesta y las escaleras estaban algo altas, pero para nada, fue relativamente cómodo y sencillo. Siendo sinceros, las vistas son mucho mejores durante el día que por la noche, ya que se aprecian mejor los edificios. La iluminación nocturna por lo general en las calles de esta ciudad nos pareció algo pobre en comparación a otras urbes europeas, aunque pensamos que es mejor para evitar la contaminación lumínica y el gasto innecesario.
Tras terminar de ver el mirador del castillo, decidimos ir hacia el centro de la ciudad e ir caminando tranquilamente de vuelta hacia el hotel y de paso ver la "fuente hermosa" o Schöner Brunnen, pero nos topamos con una especie de mercadillo en el centro de la plaza, esto hizo que estuviera cerrada al público por lo que no pudimos tocar su famosa anilla. Esta fuente se dice que la anilla que tiene, hay que darle tres vueltas para que tu deseo se haga realidad y volver a la ciudad. Esta fuente es una réplica del siglo XIV.
Y ya si que si de camino y vuelta al hotel. Sin lugar a dudas, lo que estabamos viendo en esta ciudad nos estaba gustando mucho, puesto que no son cosas que encuentras en otras partes de Europa central ni en otras partes de Europa en general.












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