Würzburgo: entre el barroco y el rococó, Día 4
Würzburgo, una ciudad del tamaño en cuanto a población parecido a Jaén, es un lugar precioso para visitar. Lo que si que os recomiendo es que vengáis por la mañana, no recomiendo hacer lo que hicimos de ir primero a Rothenburg ob der Tauber y posteriormente ir a Würzburgo, sino hacedlo al revés, puesto que se pierde tiempo en el tren y es algo que os va a perjudicar a la hora de visitar cosas. Esta ciudad es muy grande y aunque todos los monumentos se pueden ver haciendo caminata, lleva su tiempo y es mejor perder el tiempo del tren para volver a Núremberg o la ciudad en la que os hospedéis.
Sin más dilación, os digo que esta ciudad es algo diferente al resto de lo que hemos estado viendo por Baviera, ya que se impregna mucho en la arquitectura el estilo barroco y el rococó, tal y como hemos indicado en el título del post. Lo primero que nos encontraremos nada más salir de la estación es una gran explanada con las vías del tranvía, algunas zonas ajardinadas y una gran fuente de agua. Este fue un regalo a la ciudad por parte del Príncipe Regente Luitpold en 1895. Esta fuente tiene una estatua de bronce que representa al patrón San Kilian.
La primera parada fue el Juliusspital Weingut Würzburg (Bodega Juliusspital de Würzburg). Este edificio data de 1576 y fue el hospital-bodega fundado por Julius Echter von Mespelbrunn. Este hombre era el principe y obispo de Würzburgo. El edificio es de estilo barroco, pero la farmacia que alberga es de estilo rococó y sobrevivió al bombardeo de 1945 sin sufrir daños. Solo con verlo y atravesarlo, verás su majestuosidad, además del imponente tamaño que este tiene. En los jardines podrás ver la fuente de los cuatro ríos o Vier-Flüsse-Brunnen, por el otro lado, en el patio interior de la fundación, encontraremos a parte de un patio porticado, unas curiosas y llamativas ovejas azules que no dejan indiferente al visitante y, una escultura que conmemora el cementerio judío que se erigía en este mismo lugar, antes de ser construido el hospital.
Por ir por la tarde e ir tan tarde nos perdimos el poder entrar a la residencia de Würzburgo. Pero eso no nos impidió acercarnos a este lugar para poder contemplar su magnifica arquitectura. La antigua residencia de los príncipes-obispos de Würzburg es uno de los palacios barrocos más importantes de Europa. La estructura del palacio se construyó entre 1720 y 1744 y el interior se terminó en 1780. El edificio fusiona de manera sobresaliente, no solo los diversos estilos del barroco alemán, sino también la arquitectura palaciega francesa y el barroco imperial vienés. Si queréis más información os dejo por aquí el link para que podáis saber más cosas al detalle. Con respecto a los jardines que si pudimos visitarlos, nos dejaron un poco regular, no sabemos si por el tiempo que era o que simplemente son así, pero creemos que para como es el edificio, los jardines, aunque bonitos, no le hacen justicia como colofón a la majestuosidad del monumento.
Posteriormente nos fuimos por la calle Hofstraße y nos topamos con la fuente de Chronos, un pequeño monumento en mitad de la calle. Después de verlo, pasamos al rededor de la Catedral Católica de Würzburgo, pero no decidimos pararnos mucho, ya que se nos hacía de noche y queríamos visitar la Casa Falken y la Iglesia.
La Casa Falken, Falkenhaus, Casa Falcon o Casa Halcón, tiene una fachada con estucos de estilo rococó. Esta fachada se considera una de las mejores de este estilo del sur de Alemania y en la actualidad, el edificio sirve como punto de información turística de la ciudad de Würzburgo. Por otra parte la iglesia católica de Santa María (Marienkapelle), fue prácticamente destruida en la II Guerra Mundial, tras su reconstrucción, fue consagrada en el 1962. La sinagoga que se encontraba en este lugar fue destruida durante un pogromo (persecución de los judíos durante la Peste Negra). Lo más llamativo de esta iglesia, no es su estilo barroco, sino que su fachada tiene unos colores rojo y blanco muy vivos, lo que hacen que sea un monumento muy llamativo tanto para el local como para el visitante, puesto que destaca con respecto a todo lo que tiene al rededor. Conseguimos entrar a esta iglesia, era completamente gratuita y podías dejar un donativo.
Tras la visita a este monumento, fuimos a ver la Fuente de los Cuatro Tubos (Four Tubes Fountain) y el Ayuntamiento de la ciudad. La torre que alberga el ayuntamiento, es la zona más antigua del edificio, tiene una altura de 55 metros y es de estilo románico. En la parte media de la torre tiene un reloj, con números y detalles en dorado, tras un fondo negro. Después de ver estos lugares fuimos al Puente Principal Antiguo (literlamente se llama así). En una de las cabeceras del puente hay un gastro-bar, que tiene una especie de ventana, por donde la gente pide su copa de vino. Un punto muy popular para probar y tomar vino de la ciudad, eso sí, la zona estaba muy masificada de gente, podría tratarse de un botellón a la alemana, con vino y copas de cristal.
Lo que nos faltó por visitar fue la Fortaleza de Marienberg y la Universidad Antigua. Por ello, y sabiendo que soy repetitivo, debéis de ir desde por la mañana a esta ciudad y luego por la tarde a Rothenburg (si os da tiempo o ir en días diferentes). Ya se nos hizo de noche y estábamos cansados, por lo que decidimos volver a la estación de trenes y volver a nuestro hotel en Núremberg.









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